domingo, 3 de febrero de 2013

Es imperfecta

La poesía es así, imperfecta. Si existiese la perfección en la poesía, sería como reconocer el adalid de los sentimientos, el "deber ser", que muchos anhelaríamos. Sería, en efecto, la intromisión de la razón en los sentidos. La estandarización de las pasiones humanas. Sería la calamidad. El sentimiento nos da oportunidad de aceptación, la última salida del trajín egotista. La poesía, la expresión de la individualidad, y el último resabio del reconocimiento de la experiencia individual, tras el manto de negación racional. Es el "poder ser", o mejor aún, el "ser", tras el "deber" moral. Por eso es imperfecta, por que no se somete a una carga valorativa, no se somete, sólo se expresa.

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