sábado, 19 de octubre de 2013

El misterio es misterioso, no enigmático.

El mensaje de lo divino es transmitido, en las principales tradiciones religiosas, a través de un lenguaje simbólico. El posible conocimiento de dicho mensaje viene dado, principalmente, por una meditación personal sobre el símbolo, donde el silencio y la contemplación adquieren roles fundamentales. Frente a esto, la pretensión de acceder al conocimiento de lo divino mediante la argumentación lógico-racional, y a través de una comprobación empírico-comunal, presenta dos problemas consecuentes: la insuficiencia expresiva del lenguaje racional, que se vuelve en un crítica al mensaje transmitido (lo divino), y la defensa de un acceso a lo divino que se acomode a las falencias del lenguaje utilizado (o la creación del llamado Dios de los filósofos)    

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