El mensaje de lo divino es transmitido, en las principales tradiciones
religiosas, a través de un lenguaje simbólico. El posible conocimiento de dicho
mensaje viene dado, principalmente, por una meditación personal sobre el
símbolo, donde el silencio y la contemplación adquieren roles fundamentales. Frente
a esto, la pretensión de acceder al conocimiento de lo divino mediante la argumentación lógico-racional, y a través de
una comprobación empírico-comunal, presenta dos problemas consecuentes: la
insuficiencia expresiva del lenguaje racional, que se vuelve en un crítica al
mensaje transmitido (lo divino), y la
defensa de un acceso a lo divino que
se acomode a las falencias del lenguaje utilizado (o la creación del llamado Dios de los filósofos)
No hay comentarios:
Publicar un comentario