miércoles, 7 de octubre de 2020

Confía.

 Paz en el mundo, conciencia de la apertura, temor de crecer. Salta, respira, tu corazón se expande. No hay límites, solo abre y siente. Confía. 

lunes, 24 de agosto de 2020

Mezzo camino della vita

 Sorpresa, Amor, Compañía, Dolor, Presencia, Sentir, Crear, Experiencia, Comprensión, Amor, Amor, Paz, Amor

sábado, 21 de marzo de 2020

Contemplar

Firmeza del alma
posada en la vida
El amor clama
buscando salida

Agua que inunda
la mente dormida
Siento en mi cuerpo
a su ancho expandida

Presencia desborda
por el agua vertida
y en los límites recobra
la cordura perdida.

miércoles, 18 de marzo de 2020

Apocalipsis

El fin de la existencia,
asusta a los temerosos. 
Más no por prudencia 
sino por perezosos.

La atención vacilar dejaron, 
el mundo colores traía.
La muerte aparece cuando entraron
en las tinieblas de su mente dormida.

La eternidad como práctica constante, 
se les presenta en las horas de algarabía.
Aquietar el apego sonante,
también de esa sintonía.

martes, 25 de febrero de 2020

Campo florido (¡Sal!)

Pasos de la noche en un cuerpo sin substancia
Hechizos del alma en el escenario de la vida
Los sueños aparecen como un campo sin fragancia
donde experimentar lo que el deseo decida.

Recuerdos de estados atentos perduran en la mente
donde consciente al campo salía,
pero rápido retornaba por el deseo latente
en una experiencia incompleta de mi salida prudente.

El miedo condicionaba mis intenciones,
frío en el pecho y mordaza en el estómago.
Ocultos quedaban tras el paño oscuro de las ilusiones,
los intentos y los recuerdos de mi campo florido.

Un cuerpo sin límites, templos escondidos,
mensajes e instrucciones de maestros ascendidos.
Volar sin alas y recordarme nacido,
la puja del médico por siempre vencido.

Culturas latentes y naves que caen,
espíritus perdidos en el campo florido
A todo puedes recordar,
si sabes como amar.

Campo florido de posibilidades,
conciencia de la vida física,
sincronicidad de los deseos
y atención en los detalles.


miércoles, 1 de enero de 2020

Gavilán y la entrada al templo lunar - 1

Gerónimo, un octogenario de barba corta, blanca y mechada con la piel arrugada, vivía en un pueblito de la zona pampeana argentina. Poco pelo, ojos claros de ascendencia española y de madre testaruda, solía caminar por las mañanas por su pequeña finca acompañado de alguna rama fortachona que encontrara en el camino y soportara su peso y con algún animal de compañía, siendo a veces un perro o, cunado no, un corderito con el que se encariñaba y tomaba por aliado.
La finca era pequeña, pero acogedora. Una casa principal donde residía él y su también anciana compañera, dos casas aledañas donde residían familiares a la antigua usanza de compartir varias viviendas en un mismo territorio familiar, alambrados, cerdos, gallinas, pavos, algunas vacas y terneritos y una quinta donde cultivar lo que los animales no pudieran brindar. De fondo, la extensión llana de pasto punta, cardos, algún que otro eucalipto teñido por el crepúsculo solar y un molino que acusa el suave viento que la surca punta a punta en esos días primaverales.
Así, en esta finca y con estas labores, Gerónimo pasaba sus días. A la tarde, como de costumbre, su nieto lo visitaba para acompañarlo y jugar junto a ellos.
-¿cómo andas hoy pequeño travieso? - lo recibió sonriente Gerónimo a su nieto Emanuel
- bien abuelo, llegué hace rato de la escuela y quería venir rápido para acá - respondió Ema como recordando una deuda pendiente
- A si?, yo también ansiaba verte, aún no he tomado mi café con leche -
- No es tanto el hambre lo que me apuraba, sino...- quedandosé dubitativo sin terminar la frase.
Sospechando alguna demanda, pregunta Gerónimo - Sino... Emita? -
-eeeh, recuerdas lo que nos dijiste ayer abu? ¿lo del indio guardián y el templo lunar? -
- jaja - soltó la risa el abuelo - era eso, claro que lo recuerdo, las leyendas son hermosas narraciones de nuestro pueblo y esta particularmente, ha sido la gran herencia de mi padre. Él solía contarmelas cada noche, al dormir. Sospecho que los detalles solían variar de un día para otro - afirmó risueño el abuelo con un dejo de añoranza en su mirada evocando dulces momentos con su padre.
-¿vas a contarmela abuelo? - apuraba Ema
- Claro, podemos empezar, pero no hasta que hayas merendado.

....


Giacomina, amable abuela hija de los italianos que llegaron a poblar estas tierras en servicio de un estado nación que nunca retribuyó las glorias de su labor ante el desplazado indígena,